Del poco “pedagógico” debate sobre EFQM, puedo rescatar algunas ideas que me han llamado la atención de las diferentes exposiciones de los 4 contertulios. Por un lado, como el modelo puede ayudar a que el proyecto pastoral sea más participado y que colaboren en su definición tanto los alumnos como las familias. Por otro lado la posibilidad de crear “niveles de profesores” en función de su situación en la empresa y de su evaluación, hablando de profesores juniors, seniors, expertos, y pudiendo revertir en gratificaciones incluso salariales.
Por otro lado debemos de considerar que para que algo sea innovador, implica que ofrezca valor añadido para el centro, en este ámbito podemos crear un proceso propio de innovación de innovación, que recoja las sugerencias en un trabajo conjunto de los trabajadores del centro educativo. Un ejemplo concreto es la participación en proyectos de innovación a nivel estatal o europeo. Además me ha gustado la idea de crear un itinerario formativo específico para cada profesor, una idea que ya había recogido con anterioridad de otros ámbitos empresariales. La última idea interesante que me viene a la cabeza, es “cuánto hecho de menos a José Luis Sanchis” (mi coordinador de calidad) y su capacidad didáctica y de transmisión de la vital importancia de un modelo EFQM en los centros, al próximo congreso me lo traigo de ponente.
Enrique Castillejo nos plantea un pequeño “cambio de chip” en los sistemas de calidad. Nos presenta un sistema de evaluación de la calidad docente, de la calidad pedagógica. Os dejo el link del resumen que realice el año pasado en Valencia sobre esta misma exposición. 

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