El Mundo, como cada curso publica la clasificación de los 100 mejores colegios de España (de aquellos que se presentan) haciendo como en otras ocasiones una distinción especial con los centros internacionales.

No entraré en el debate de la utilidad de este tipo de ranking, ni de su fiabilidad o de los posibles sesgos o interpretaciones de sus criterios. No es ya el marketing educativo el fin único de este blog. Voy a realizar una reflexión desde el impacto de este tipo de publicaciones o clasificaciones en el ecosistema educativo.

100 mejores colegios 2017 el mundo

Como docente y marketer tengo claro que “lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre.“ (Lord Kelvin, físico y matemático británico). De ahí que la medición y clasificación de los centros educativos puede tener beneficios tales como incentivar la mejora, promover la evolución, o alertar de las miserias; sí por comparación y por competitividad; pero digamos que el fin, es tan loable (mejorar la educación), que admitimos barco.

Obviamente, el escenario ideal es el la motivación intrínseca, reflexionada y adquirida, que revolucione de las instituciones educativas, pero puedo llegar a entender éstos rankings como un ejercicio de “benchmarking-auto-expuesto-masivo”. El escenario ideal es una planificación estratégica, en las 2 áreas esenciales para la metamorfosis de un centro educativo:

  • Área de pedagógica y didáctica.
  • Área de gestión desde marketing y comunicación.

A la primera, ahora los modernos gurús, la quieren llamar innovación educativa. Deben saber que casi todo lo que cuentan es más viejo que ellos. La segunda es una de mis grandes pasiones el Marketing en la educación.

100 mejores colegios internacionales


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